Siete consejos para cuidar el cabello después de dejar el tabaco

Entrevista publicada en correo farmacéutico.com

El tabaquismo, además de ser responsable de enfermedades cardiorespiratorias, tumores y el envejecimiento de la piel, también está asociado con la alopecia. Según la Dra. Lola Bou, “todos los nutrientes necesarios para el correcto crecimiento del pelo circulan a través de la sangre, por lo que en las personas fumadoras este transpone es menor y el cabello no recibe todos los elementos necesarios para su desarrollo”. El tabaco “es un producto con numerosos componentes tóxicos, entre ellos la nicotina, que es un potente vasoconstrictor y que reduce el flujo sanguíneo al folículo pilosebáceo, reduciendo el tamaño y el número de los mismos”, comenta el Dr. Miguel Sáez.

Pérdida de brillo, color y elasticidad de la fibra capilar son los efectos directos del tabaco sobre el pelo, según los expertos consultados por TodoDermo. “El tabaco tiene una influencia muy negativa en todo el organismo en general y sobre la piel y el cabello en particular, con el agravante de que se puede apreciar a simple vista”, indica la Dra. Lola Bou, dermatóloga de la clínica Consulta Privada Doctora Lola Bou, en Barcelona. “Las alteraciones se producen en el folículo piloso, que es la parte más profunda y de donde va a surgir el pelo”, señala la Dra. Lola Bou, pero también afecta a nivel externo ya que “el humo resta el brillo natural del cabello”, según el Dr. Miguel Sáez, dermatólogo de la clínica Dermatenerife, en Tenerife.

1. Dejar de fumar. Dejar el tabaco es esencial para la salud capilar

2. Lavar con frecuencia. El humo ensucia el cabello

3. Productos específicos. Utilizar champús para cabellos delicados

4. Mascarillas hidratantes. Hidratar con mascarillas capilares

5. Tratamiento con minoxidil tópico. Minoxidil para acelerar la recuperación

6. Fotoprotección. Utilizar filtro de protección solar

7. Cortar el pelo. Eliminar las puntas del cabello estropeado

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