Herpes Zóster, erupción en la piel

Causas de la infección

El Herpes Zóster también se conoce vulgarmente como la culebrilla en expresión de un término no médico.

Se trata de una infección vírica casi siempre muy dolorosa, producida por el virus de la varicela zóster que es el mismo virus de la varicela. Pertenece al grupo herpes virus del que hay muchas variedades, que pueden afectar a los humanos y a algunos animales vertebrados.

Cuando se ha tenido varicela, generalmente en la infancia, el virus permanece en estado latente en el tejido nervioso, reactivándose años más tarde, dando lugar al herpes zóster.

Fotos-del-herpes-zoster

¿Cuáles son los síntomas del Herpes Zóster?

Empieza por un dolor, hormigueo, quemazón o sensibilidad difusa, difícil de describir por parte de quien lo padece.  Aparece en una zona determinada del cuerpo, siguiendo siempre el recorrido de un trayecto nervioso, generalmente en tronco anterior o posterior y espalda, abdomen aunque también puede afectar en área facial, peri ocular y en la pierna en la zona del nervio ciático.

Normalmente durante este periodo inicial que puede durar unos días, suele confundirse con lumbalgia, tirón muscular y otras patologías que cursen con dolor.

Pasados unos días, de tres a siete de promedio, aparecen en la zona afectada vesículas y ampollas que se llenan de material sero-purulento, que crecen rápidamente y se distribuyen de manera lineal. En esta etapa, ya es muy doloroso y quien lo padece es consciente de que algo muy anómalo le está ocurriendo y es cuando decide consultar con el dermatólogo.

Puede acompañarse de fiebre, malestar general, cansancio y decaimiento. En caso de localización periocular  provoca fotofobia y gran dolor a veces invalidante. 

Las lesiones herpéticas aparecen siempre con localización unilateral, es decir afectando sólo un lado del organismo, sea cual sea la zona afectada. Si acompaña a alguna enfermedad muy grave, excepcionalmente puede ser herpes generalizado.

¿El herpes zóster es contagioso?

Toda persona no inmune a la varicela y que esté en contacto o cerca de una persona afecta de herpes zóster, es susceptible de ser contagiada.

Suele afectar a las personas adultas, siendo poco frecuente en los niños, salvo que por diversas causas tengan una bajada de defensas importante.

El contagio es por contacto directo.

Los factores de riesgo a padecer un herpes zóster y que deberíamos conocer todo el mundo son: edad por encima de los 50 años, estado general de salud precario o padecer enfermedades que cursen con déficit inmunitario como pueden ser sida o cáncer, quimioterapia o estar en tratamiento inmunosupresor post trasplante de órganos.

En estos últimos meses de época Covid19los dermatólogos hemos visto un aumento significativo de pacientes con herpes zóster. Probablemente sea por la alteración del sistema inmunológico que origina el coronavirus.

¿Son frecuentes las complicaciones?

No son muy frecuentes, pero cuando aparecen, son muy molestas y pueden mantenerse durante mucho tiempo. 

La más conocida es la neuralgia post herpética. Una vez que se han resuelto las lesiones cutáneas del herpes, sigue el dolor en toda la trayectoria del nervio afectado. Puede durar meses y necesita tratamiento analgésico de alta intensidad durante un período prolongado de tiempo. Esto ocurre porque las fibras nerviosas quedan dañadas y al tener gran sensibilidad, provocan dolor.

Si afecta a la zona peri ocular, puede ocasionar alteraciones de la visión, incluso en casos extremos pérdida de la visión, pero afortunadamente esto es poco frecuente.

En otras ocasiones pueden quedar secuelas neurológicas más o menos permanentes como son encefalitis, parálisis facial y problemas de audición y del equilibrio por afectación del nervio auditivo.

De menos importancia son las infecciones que pueden acompañar las heridas en la piel por las vesículas de herpes, aunque también pueden cursar con episodios de dolor variable.

Prevención y Tratamiento del Herpes zóster

Hoy en día disponemos de dos vacunas aceptadas desde 2006. Se recomienda administrarla a personas mayores de 50 – 60 años de edad. Estas vacunas no garantizan que se evite totalmente el contagio, pero su efecto beneficioso es que si este existe, se presenta de manera atenuada. Además, disminuye la posibilidad de aparición de los efectos secundarios post herpéticos.

El tratamiento con antivíricos del tipo aciclovir y famciclovir además de sintomático de tipo analgésico, debe instaurarse lo más precozmente posible.

Asimismo, se recomienda asociar la administración de vitamina B por vía intramuscular para prevenir la aparición de la temida neuralgia post-herpética.

En la consulta de la Doctora Lola Bou de Barcelona podemos ayudarle en caso de infección vírica por Herpes Zóster mediante diagnostico precoz y tratamiento especifico y sintomático del mismo.