Rosácea, Acné Rosácea o Cuperosis

¿Qué es la rosácea?

También conocida con el nombre de Cuperosis, la rosácea es una erupción facial crónica que presenta lesiones inflamatorias de diferentes tipos, sobre una base eritematosa (roja o rosada), de ahí el origen de su nombre. Se caracteriza por lesiones de acné (pápulas y pústulas) y por la presencia de ácaros demodex foliculorum en el interior de los folículos pilosos.

Afecta la zona central de la cara y las mejillas, aunque también puede extenderse hacia la frente y la nariz. Evoluciona en brotes es decir con fases de empeoramiento y de mejoría alternativamente. 

Puede afectar a ambos sexos de piel clara, aunque más a las mujeres que a los hombres en una proporción de 4 a 1. 

Rosacea-Acne

Causas de la rosácea

En realidad, es de origen desconocido, pero existen una serie de factores predisponentes, fundamentalmente factores genéticos, constitución personal y ciertos factores ambientales o externos. La menopausia, la ansiedad y el estrés suelen ir asociados a la aparición de rosácea.

Factores relacionados 

Está comprobado que debe evitarse la exposición a una serie de situaciones que pueden constituir agravamiento de las lesiones, aunque no afecten por igual a todos los pacientes.

Factores ambientales: Exposición solar o al viento. Temperaturas extremas de calefacción o aire acondicionado muy potentes. Ambientes cerrados o poco ventilados. Humo de tabaco.

Factores alimentariosComidas condimentadas con especias. Bebidas muy calientes. Todas las bebidas alcohólicas. Alimentos fermentados, escabechados, marinados o ahumados. Aguacate. Café. Carne cruda. Chocolate. Espinacas. Guisantes. Habas. Hígado. Judías verdes. Queso curado. Salsa de soja. Te. Vinagre. Yogurt.

Medicamentos por vía oral: Cafeína, Teofilina, Teobromina, Vasodilatadores, Jarabes con vehículo hidro-alcohólico.

Medicamentos por vía tópica: Cortico-esteroides, Ciertos cosméticos, Lacas de cabello, Repelentes de insectos.

 Síntomas de la rosácea más frecuentes

El síntoma inicial que mejor se aprecia es el enrojecimiento de las mejillas que se puede ir extendiendo progresivamente al mentón, dorso de la nariz y hacia la frente. Se suele acompañar de cierto malestar, picor, aparición de pápulas y pústulas: los típicos granos de acné, a veces muy dolorosos y evidentes. Finalmente, las telangiectasias que es la presencia de las pequeñas venas subcutáneas que se van inflamando y visualizándo permanentemente: esto es la cuperosis

La piel adopta una apariencia fina y transparente y se pueden ver los vasos a través de ella. Por esta razón el color rosado va aumentando progresivamente.

Puede haber enrojecimiento transitorio que dura unos diez minutos o más, lo que se conoce por flushing (los típicos sofocos) y suele desencadenarse a partir del estado emocional.

El eritema y la cuperosis también pueden cronificarse, es decir permanecer de forma continua durante más de tres meses o años.

¿Cómo evoluciona?

Si se deja que los periodos inflamatorios vayan repitiéndose o no se trata correctamente, a largo plazo aparecen zonas de inflamación y edema cutáneo crónico. Asimismo, aumento de las glándulas sebáceas que pueden infectarse o incluso afectar los ojos y los párpados causando muchas molestias, lo que se conoce como rosácea ocular. En este caso, puede acompañarse de sintomatología variada: sensación constante de cuerpo extraño, sequedad, picor, fotofobia (molestia con la luz) y enrojecimiento.

Complicaciones 

Afortunadamente no siempre ocurren complicaciones, pues cuando aparecen suelen ser bastante molestas o de difícil tratamiento. Suelen afectar más a los hombres que a las mujeres.

La más conocida es la hipertrofia de la nariz, rosácea fimatosa o rinofima. Es de crecimiento lento, pero puede llegar a adquirir gran dimensión y aspecto granulomatoso muy característico. Precisa tratamiento con electrocoagulación o con láser de CO2. Suele estar relacionada con el consumo excesivo de alcohol.

También puede asociarse, aunque con menor frecuencia a inflamación de la frente, los párpados, los lóbulos auriculares e incluso el mentón, dando un aspecto de cierta deformidad a la cara.

¿La rosácea tiene tratamiento?

Suele ser muy complejo puesto que la rosácea afecta a personas con la piel muy sensible, lo que confiere cierta intolerancia a muchos productos cosméticos, ya sea a sus principios activos o a sus excipientes. Por ello se debe recomendar el uso de productos específicos para pieles sensibles, con propiedades calmantes al mismo tiempo que antiinflamatorias. 

Asimismo, es crónico, aunque se puede disminuir su intensidad en los periodos de remisión, realizando aplicación de cosméticos de mantenimiento eficaces para intentar retrasar al máximo la aparición del siguiente brote.

Hay que aprender a convivir con la rosácea y saber reconocer cuando va a presentarse un nuevo brote casi antes de que aparezca para tratarlo cuanto antes.

Habitualmente las fórmulas magistrales son una buena solución puesto que permite al dermatólogo pautar la composición más adecuada a cada tipo de piel y a su momento evolutivo.

Dependiendo de la sintomatología se puede combinar tratamiento sistémico (antibióticos orales: tipo minociclina, doxiciclina, isotretinoina o ivermectina) y tratamiento tópico (metronidazol, ácido azelaico, ivermectina…).

Las telangiectasias pueden tratarse con láser vascular o con IPL (luz pulsada intensa), dependiendo de su grado de afectación.

En la consulta de la Doctora Lola Bou de Barcelona, somos especialistas en el tratamiento de la Rosáce o Cuperosis, así como de otras patologías relacionadas con la Dermatología.